Cuando el mundo duele, hay que empezar a sanarnos.
Pocas veces han sido las que dentro de terapia, al conmoverme, no he podido evitar que los ojos se me llenen de lágrimas.
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Acompaño a personas adultas en procesos terapéuticos individuales que buscan reflexión profunda, autoconocimiento y responsabilidad personal, desde una relación terapéutica cercana, humana y profesional.
Mi forma de trabajar parte de la idea de que las personas somos seres multihistoriados, y que muchas veces el malestar se sostiene por narrativas rígidas, patrones relacionales repetidos y la pérdida de agencia sobre la propia vida. El espacio terapéutico se convierte entonces en un lugar para clarificar historias, ampliar perspectivas y tomar decisiones más conscientes, sin patologizar ni moralizar la experiencia.
Trabajo desde un Modelo de Acompañamiento en Procesos Reflexivos con enfoque narrativo y relacional de responsabilidad y cuidado, que pone en el centro la dignidad de las personas, la implicación en el propio proceso y la construcción de formas de cuidado más conscientes consigo mismas y con su entorno.
Este no es un espacio de consejos rápidos ni de validación automática. Es un proceso que requiere disposición a cuestionarse, honestidad y compromiso, y que se sostiene desde la escucha, el cuestionamiento respetuoso y la confrontación compasiva cuando es necesario.
Enfoque Creativo
Mi trabajo incorpora elementos creativos y flexibles que se adaptan a cada persona, reconociendo que cada proceso terapéutico es único y merece un enfoque personalizado.
Trabajo desde un Modelo de Acompañamiento en Procesos Reflexivos con enfoque narrativo y relacional de responsabilidad y cuidado. Este modelo entiende la terapia como un espacio de conversación profunda, donde se exploran las historias personales, los vínculos y las decisiones que dan forma a la vida cotidiana.
Desde esta mirada, el malestar no se reduce a síntomas aislados ni a diagnósticos, sino que se comprende dentro de contextos relacionales, narrativas aprendidas y posiciones que se han ido construyendo a lo largo del tiempo. El trabajo terapéutico consiste en ampliar esa mirada, cuestionar historias dominantes que ya no ayudan y abrir posibilidades más conscientes y cuidadosas de habitar la vida.
La relación terapéutica que sostengo es horizontal, cercana y respetuosa. La persona que consulta es experta en su propia vida; yo acompaño el proceso desde mi experiencia clínica, ayudando a clarificar, poner palabras, señalar repeticiones y abrir preguntas cuando es necesario. No trabajo desde la imposición ni desde el consejo, sino desde el diálogo, la reflexión y la responsabilidad compartida.
En este modelo, la compasión no excluye la responsabilidad. Acompañar implica comprender desde dónde se actúa, sin justificar ni negar las consecuencias. El cuidado, tanto personal como relacional, se construye a partir de una mayor conciencia, decisiones más claras y una relación más digna consigo misma y con los demás.
El cambio se entiende como un proceso narrativo, relacional y decisional. Puede manifestarse en nuevas formas de nombrar la experiencia, en movimientos dentro de los vínculos o en decisiones más conscientes. No siempre ocurre de manera lineal ni inmediata, y cada proceso se respeta en su ritmo, siempre que exista implicación y trabajo personal.
Proceso Colaborativo
Mi enfoque es fundamentalmente colaborativo. Trabajamos juntos para entender tus patrones, descubrir nuevas perspectivas y construir formas más satisfactorias de relacionarte contigo mismo y con los demás.
Iniciar un proceso terapéutico implica abrir un espacio de reflexión continua sobre la propia historia, los vínculos y las decisiones que se toman en la vida cotidiana. No se trata de resolver todo de inmediato, sino de sostener un trabajo progresivo de conciencia, responsabilidad y cuidado.
El proceso comienza con sesiones orientadas a clarificar la demanda, comprender el momento vital que se está atravesando y construir un encuadre de trabajo claro.
A partir de ahí, el acompañamiento se va desarrollando desde la exploración de las narrativas personales, el reconocimiento de patrones relacionales y la revisión de las creencias que sostienen ciertas formas de pensar, sentir y actuar.
A lo largo del proceso, se busca pasar de la comprensión a la implicación. Esto significa no solo entender lo que ocurre, sino asumir responsabilidad por las propias decisiones y por los movimientos necesarios para generar cambios, siempre desde una mirada compasiva y respetuosa.
El trabajo terapéutico es continuo y reflexivo. En distintos momentos se realizan pausas para evaluar cómo se está viviendo el proceso, qué se ha movido y qué necesita ajustarse.
Estas revisiones forman parte del cuidado del acompañamiento y permiten decidir, de manera consciente, si el proceso continúa, se redefine, se pausa o se cierra.
Sostener un proceso terapéutico requiere implicación, honestidad y compromiso. No es un espacio de consejos rápidos ni de soluciones externas. Es un espacio para pensar, cuestionarse y asumir la propia vida con mayor claridad y responsabilidad.
Cerrar un proceso, al igual que iniciarlo, también es parte del trabajo terapéutico. Los cierres se abordan de manera consciente, reconociendo lo trabajado y favoreciendo la autonomía de la persona, sin dependencia del espacio terapéutico.
Crecimiento Personal
El proceso terapéutico es un viaje de autodescubrimiento y crecimiento. Cada paso, cada reflexión y cada decisión contribuyen a construir una relación más auténtica contigo mismo y con tu entorno.
Los procesos terapéuticos no se reducen a un solo tema ni siguen un camino único. Estos ejes de acompañamiento funcionan como puertas de entrada para la reflexión y el trabajo clínico, y suelen entrelazarse a lo largo del proceso.
No son categorías cerradas, sino territorios de exploración que permiten ampliar la mirada, comprender la experiencia y acompañar decisiones más conscientes.
Explorar la identidad implica revisar las historias que una persona se cuenta sobre quién es, cómo se nombra y desde dónde vive. En este eje se trabaja el reconocimiento de las múltiples versiones de sí misma, la construcción de sentido personal y la posibilidad de mirarse con mayor claridad y dignidad, más allá de etiquetas rígidas o definiciones heredadas.
Este eje invita a observar las posiciones que se repiten en los vínculos: cómo se cuida, se cede, se confronta, se controla o se retira. El trabajo terapéutico busca hacer visibles estos patrones, comprender su función y abrir alternativas relacionales más conscientes, responsables y cuidadas, tanto con otros como consigo misma.
Las transiciones vitales —cambios, decisiones, cierres o reconfiguraciones— suelen movilizar preguntas profundas sobre el rumbo de la vida. Este eje acompaña momentos de transformación personal, profesional o relacional, ayudando a atravesarlos con mayor claridad, sentido y responsabilidad, sin apresurar procesos ni minimizar el impacto emocional que conllevan.
Aquí se trabaja la diferencia entre responsabilidad y castigo personal. Muchas personas viven desde una autoexigencia constante o desde culpas que paralizan. El acompañamiento busca revisar estas dinámicas, comprender su origen y construir formas de responsabilidad más conscientes y cuidadas, que no estén basadas en la dureza ni en la evasión.
Este eje atraviesa todo el trabajo terapéutico. Implica ampliar la conciencia sobre la propia experiencia, los vínculos y el entorno, y construir prácticas de cuidado que sean sostenibles y coherentes con la vida que se desea vivir. El cuidado aquí no es pasividad, sino una forma responsable de habitarse y relacionarse.
Las rupturas y las pérdidas, ya sean relacionales, vitales o simbólicas, requieren espacios de elaboración que reconozcan el dolor sin reducir a la persona a él. En este eje se acompaña el proceso de duelo desde la dignidad, la integración y la reconstrucción de sentido, respetando los tiempos y las múltiples formas de atravesar la pérdida.
Estos ejes no son caminos separados, sino dimensiones que se entrelazan en cada proceso terapéutico. Mi acompañamiento se adapta a la singularidad de cada persona, reconociendo que cada historia merece un espacio único de escucha y comprensión.
Enfoque Integrativo
Cada eje se conecta con los demás, creando un mapa comprensivo de la experiencia humana. Mi trabajo consiste en navegar estos territorios contigo, reconociendo la complejidad de tu historia y acompañando tu proceso de transformación.
Este espacio terapéutico está dirigido a personas adultas que buscan un acompañamiento profundo, reflexivo y continuo, y que tienen disposición a involucrarse activamente en su propio proceso.
El acompañamiento se sostiene desde el diálogo, la reflexión y la confrontación compasiva cuando es necesaria. Por ello, este espacio es especialmente adecuado para personas que toleran la incomodidad de cuestionarse y que desean construir formas de vida más conscientes, cuidadas y coherentes con quienes quieren ser.
No es necesario "tener todo claro" para iniciar un proceso, pero sí contar con honestidad, apertura y disposición al trabajo personal.
Este no es un espacio de respuestas rápidas ni de soluciones mágicas. Es un espacio para el encuentro auténtico, la reflexión profunda y la construcción consciente de una vida más plena y significativa.
Espacio de Encuentro
Mi consulta es un espacio seguro y confidencial donde puedes explorar tus inquietudes, descubrir nuevas perspectivas y construir herramientas para una vida más auténtica y satisfactoria. Si sientes que este enfoque resuena contigo, estaré encantada de acompañarte en tu proceso.
Este espacio terapéutico no es adecuado para todas las personas ni para todas las búsquedas, y nombrar estos límites forma parte del cuidado del proceso.
El modelo desde el que trabajo pone en el centro la responsabilidad, la conciencia y el cuidado, por lo que cuando estas condiciones no están presentes, el proceso se revisa, se ajusta o se cierra de manera abierta y respetuosa.
Nombrar estos límites no busca excluir, sino evitar procesos que no puedan sostenerse de forma ética, tanto para la persona que consulta como para el espacio terapéutico.
Establecer límites claros es una forma de cuidado profesional que protege tanto a la persona que consulta como a la integridad del espacio terapéutico, asegurando que el acompañamiento sea realmente beneficioso y ético.
Ética Profesional
Establecer límites claros es fundamental en mi práctica terapéutica. Esto no solo protege el proceso de acompañamiento, sino que también respeta tu tiempo y energía, asegurando que recibas el tipo de apoyo que realmente puede ayudarte en tu camino de crecimiento personal.
Como profesional, mi compromiso es ofrecer un espacio que realmente pueda ayudar. Cuando identifico que mi enfoque no es el más adecuado para alguien, es mi responsabilidad ética señalarlo y, cuando es posible, sugerir alternativas que puedan ser más beneficiosas.
Este discernimiento forma parte del cuidado que ofrezco y de mi compromiso con la excelencia profesional y el bienestar de quienes confían en mí para acompañar sus procesos.
El acompañamiento terapéutico se realiza a través de sesiones individuales con una duración de 50 minutos, en modalidad presencial y en línea, según la disponibilidad y el encuadre acordado.
Este espacio se concibe como un proceso, no como encuentros aislados. Por ello, el encuadre incluye acuerdos claros sobre horarios, pagos, cancelaciones y comunicación fuera de sesión, los cuales buscan proteger el espacio terapéutico y el trabajo que se realiza dentro de él.
El encuadre no es una norma rígida, sino una estructura de cuidado que favorece la responsabilidad, la claridad y el respeto por el espacio terapéutico.
A lo largo del proceso se realizan revisiones periódicas, donde se reflexiona sobre cómo se está viviendo el acompañamiento, qué se ha movido y qué necesita ajustarse. Estas revisiones permiten decidir de manera consciente la continuidad, la redefinición, la pausa o el cierre del proceso.
Primeras sesiones para definir objetivos, establecer el encuadre y construir la relación terapéutica.
Sesiones regulares con trabajo profundo, reflexión y aplicación en la vida cotidiana.
Espacios para evaluar el proceso, ajustar el enfoque y tomar decisiones conscientes.
Decisión conjunta sobre el cierre del proceso o la continuidad con nuevos objetivos.
Estructura de Cuidado
El encuadre terapéutico funciona como un contenedor seguro que permite el trabajo profundo. Al establecer límites claros y acuerdos mutuos, creamos un espacio donde la confianza, la honestidad y el crecimiento pueden florecer de manera protegida y respetuosa.
El costo de las sesiones se define durante el primer contacto y se establece de manera clara desde el inicio.
Se establecen acuerdos claros sobre políticas de cancelación y reprogramación para respetar el tiempo de ambas partes.
Toda la información compartida en las sesiones está protegida por estrictos códigos de confidencialidad y ética profesional.
Además del acompañamiento terapéutico individual, facilito talleres y espacios grupales que funcionan como una extensión reflexiva y creativa del trabajo clínico.
Estos espacios integran conversación reflexiva, escritura terapéutica y expresión artística, y están diseñados para sensibilizar, cuestionar y ampliar las narrativas personales y colectivas desde las que vivimos.
Los talleres se ofrecen en modalidad presencial, en línea e híbrida, y pueden tener distintas duraciones según el formato y el propósito del espacio. Cada taller cuenta con un encuadre claro y una intención definida, y está dirigido a personas con disposición a reflexionar, participar activamente y mirar su historia desde nuevas perspectivas.
Estos espacios no sustituyen un proceso terapéutico individual, pero pueden acompañar momentos específicos, abrir preguntas importantes o fortalecer procesos de autoconocimiento y cuidado.
Talleres diseñados para acompañar momentos de cambio, rupturas o reconfiguraciones en la vida, ofreciendo herramientas para navegar estas transiciones con mayor conciencia.
Espacios focalizados en áreas como autoexigencia, establecimiento de límites, cuidado personal o reconstrucción de narrativas, trabajadas desde una experiencia grupal.
Talleres que abren procesos de conciencia personal y construcción de prácticas de cuidado sostenibles, tanto individuales como colectivas.
Espacios para generar comunidad desde el respeto, la creatividad y la reflexión compartida, reconociendo el valor del acompañamiento mutuo.
Proceso de Participación
Algunas personas llegan a los talleres como una primera aproximación al trabajo reflexivo; otras los integran como complemento a su proceso terapéutico individual. En ambos casos, el énfasis está puesto en la responsabilidad personal, la dignidad y el cuidado, no en la exposición ni en la intervención terapéutica grupal.
Dirigidos a personas adultas con interés en el autoconocimiento, independientemente de su experiencia previa en procesos terapéuticos.
Varían desde talleres intensivos de un día hasta procesos grupales de varias semanas, según el formato y objetivos.
Cada taller incluye un contrato claro sobre confidencialidad, participación respetuosa y límites del espacio grupal.
Crear un espacio seguro para la reflexión compartida, el cuestionamiento respetuoso y el crecimiento personal en comunidad.
Importante
Los talleres y espacios grupales no constituyen terapia de grupo ni sustituyen el acompañamiento terapéutico individual cuando éste es necesario. Son espacios complementarios que ofrecen una experiencia diferente de trabajo personal en un contexto colectivo.
Agenda una cita inicial para evaluar tus necesidades y establecer un plan de trabajo personalizado.
Agendar CitaTaller grupal para aprender técnicas de relajación, mindfulness y estrategias cognitivas para manejar la ansiedad.
Aprende a expresar tus necesidades y emociones de manera clara, respetuosa y efectiva en diferentes contextos.
Explora tu potencial, identifica patrones limitantes y desarrolla herramientas para tu desarrollo integral.
Pocas veces han sido las que dentro de terapia, al conmoverme, no he podido evitar que los ojos se me llenen de lágrimas.
Leer másHace tiempo encontré un diario de muchos años atrás, me tomé el tiempo necesario para releer quién era, lo que pensaba y deseaba; algunas cosas fueron muy gratas recordar, otras no tanto, pero, todo eso que estaba plasmado, aunque ya no fuera igual, es parte de quien soy ahora.
Leer másExisten muchas ideas y costumbres asociadas al terminar una relación. Jimena Beltrán nos da algunos tips de su experiencia como psicoterapeuta
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